En 1929, Alemania encargó a los arquitectos Ludwig Mies van der Rohe y Lilly Reich diseñar un espacio que representara a la nación en la Exposición Internacional de Barcelona. El resultado fue el Pabellón Mies van der Rohe, un ejemplo destacado del diseño modernista que mostró líneas limpias, espacios abiertos y el uso elegante de materiales como vidrio, acero y mármol. Aunque el pabellón fue desmontado después de la exposición, su influencia nunca desapareció. Se convirtió en un referente en la historia de la arquitectura, inspirando a generaciones de arquitectos, artistas y diseñadores en todo el mundo. Su estilo minimalista y la conexión armoniosa entre los espacios interiores y exteriores ayudaron a moldear los cimientos de la arquitectura moderna. Hoy, el pabellón reconstruido se encuentra en el área de Montjuïc de Barcelona, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de experimentar este diseño icónico de primera mano. No es solo una pieza de la historia sino también un ejemplo vivo de innovación arquitectónica, admirado por su simplicidad, equilibrio y belleza. Para cualquier persona interesada en arquitectura, diseño o arte, el Pabellón Mies van der Rohe sigue siendo un destino imprescindible que continúa inspirando casi un siglo después de su creación.
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